viernes, 26 de octubre de 2012

Colegio Universitario legalmente establecido y ubicado en Villa del Campo (Cáceres)


En diferentes ocasiones se ha recalcado la considerable actividad que hubo en el Campo durante la Guerra de la Independencia, lo cual conllevó la destrucción de sus archivos históricos como represalia francesa.
En su momento se detectó la presencia directa del obispo de Plasencia D. Lorenzo Igual de Soria perseguido por los franceses, la estancia del Conde Penne-Villemur, como Capitán General de Extremadura, Mariscal de Campo y Comandante del 5º Ejercito de Caballería por el bando de los Realistas, y la indirecta de Antonio Oliveros Sánchez, de Villanueva de la Sierra e hijo de Antonia Sánchez, natural de esta villa.
A los ya mencionados hay que añadir el fugaz paso del Teniente General Marqués de Rodil y sobre todo lo hallado por Julián Gil Nevado, en relación con el Colegio Militar de Alcántara, y que en su día fue publicado en la Gaceta oficial del Gobierno, y que se expone íntegramente al final de este texto. (viendo el consiguiente número de casos documentados y constatados, quizás habría que tener más en cuenta las leyendas urbanas en torno a la presencia en el lugar, de Zumalacárregui, o las compras realizadas en la villa, las famosillas historias del caballo y la coplilla del escuerzo que relata lo acontecido en el Cristo)
Veamos la historia del mencionado colegio alcantarino.
El Colegio Militar de la Orden de Alcántara, fue fundado por la propia orden bajo la protección del Emperador Carlos V en 1552.
Foto de Cándido Ansede.
Desde finales del siglo anterior las ordenes militares pretendían instruir a sus miembros más jóvenes, valores académicos a demás de los que la época atribuía a estos caballeros, así en 1512 se fundó el de Calatrava, en 1534 los de San Juan y Santiago y en 1552 el mencionado de Alcántara.
El lugar escogido para asentarse fue a la sombra de la Universidad más importante  de los reinos de España que en aquella época era Salamanca, incluso competían con los colegios mayores anteriormente establecidos en la mencionada Universidad salmantina.


Los Colegios Mayores de San Bartolomé (El Viejo) fundado en 1401 por el Ilmo. Sr. D. Diego Anaya y Maldonado, el de Santiago el Zebedeo (Cuenca) fundado en 1500 por D. Diego Ramiro de Villaescusa de Haro, el de San Salvador (Oviedo) fundado en 1517 por D. Diego de Muros y el de Santiago Apóstol (Arzobispo) fundado en 1521 por el Ilmo. Sr. D. Alonso Fonseca y Acebeda, contaban con honores y predilecciones en protocolos y demás preeminencias, privilegios que ni por mandato de la princesa estaban dispuestos a ceder o compartir con los de las ordenes, que desde 1556 estaban igualmente matriculados en la universidad, dando lugar a numerosos enfrentamientos hasta en las más altas esferas institucionales del claustro, actitudes que a aunque reprochables dan testimonio de la importancia que tuvieron dichos colegios militares.
El Colegio Militar de Alcántara o Colegio de los Comendadores de Alcántara o bien Colegio Militar de Alcántara de la Universidad de Salamanca, de las tres formas fue conocido, en primera estancia se ubicó en la casa de los Abades, más tarde en la de los Abarca y posteriormente pasó a la calle del Prior, nunca llegó a tener sede propia, el mal estado de las casas que ocupaba, motivó que el consejo de Ordenes, en 1790 encarga a D. Melchor Gaspar de Jovellanos que busque un solar donde ubicar el colegio. (D. Manuel Fernández Álvarez publica el extracto de una carta inédita de Jovellanos dirigida el Corregidor salmantino Lucas Palomeque), “Entre estos sitios me ha parecido que puede ser más conveniente que otro alguno el Campo San francisco, donde colocando el edificio hacia el mediodía, llenado el terreno sobrante por la espalda y costados con un jardín, por el frente con una lonja o plaza de uso público, a que se pasase la fuente, juzgo que resultaría una obra en que se conciliase admirablemente la serenidad y comodidad del objeto de mi comisión con la hermosura y buen aspecto público…” 
Mª Nieves Rupérez Almajano "Urbanismo de Salamanca en el S. XVIII"  
Por tanto, Jovellanos escogió el lugar conocido como Campo de San Francisco, para ubicar allí el Colegio militar de Alcántara, (Jovellanos había llegado a Salamanca en calidad de visitador del colegio militar de Calatrava y diez años atrás había sido armado Caballero de la Orden de Alcántara, requisito imprescindible para pasar a formar parte del Consejo de Ordenes).
El propio Jovellanos relata en sus memorias su quehacer en el Colegio de Alcántara: “En 1790 fui encargado de disponer la construcción de un nuevo colegio para mi Orden de Alcántara, obtenido el terreno y señalado el sitio por el ilustre Ayuntamiento de Salamanca, llamé un arquitecto de Madrid, que levantó el plan de un hermoso edificio, (los planos obra de del arquitecto Ramón Durán se hallan en el Archivo Histórico Nacional, sección órdenes militares, planos y dibujos nº 22 legajo 3677) formé la junta que debía entender en la dirección de la obra y le dejé la correspondiente instrucción impresa; hice la solemne colocación de la primera piedra, y se dio principio a los trabajos. Pero ruines intrigas de una comunidad vecina, poderosamente protegida en la corte, lograron embargarlos, y privaron al colegio de una decorosa y cómoda morada, y a la ciudad de Salamanca de uno de sus mejores ornatos”…………
Mª Nieves Rupérez Almajano  "Urbanismo de Salamanca en el S. XVIII"

      En 1791, después de remitir mis memorias, pasé de Real orden a visitar los colegios militares de Santiago y Alcántara de la universidad de Salamanca; verifiqué su vista, arreglé su disciplina interior, apliqué a entrambos el plan de estudios que había formado el año anterior; y aprobadas mis providencias por S. M. a consulta del Real Consejo de Ordenes, me restituí a Asturias a esperar la resolución sobre las proposiciones contenidas en mis memorias, según se me prevenía en la Real Orden.”
Billete de 50 pesetas, Jovellanos
 Las ruines intrigas que menciona Jovellanos, eran el común, los franciscanos y personalidades influyentes que sin pruebas se opusieron con sus influencias a la construcción del colegio, alargando el pleito hasta 1798 en que Jovellanos en un alegato desmontó las alegaciones que pesaban en su contra, el tribunal dio la razón a los alcantarinos pero para entonces casi diez años más tarde la Orden no contaba ya con los fondos para la fábrica y el proyecto fue abandonado.


A comienzos de 1809, la ciudad de Salamanca se disponía a rendirse en paz a los franceses, ante tal hecho el Rector y la comunidad allí establecida, acordaron trasladarse a un lugar de Extremadura………….
    Los hechos del traslado los expone el propio Rector a la Junta Suprema Gubernativa del Reino, tal y como se muestra en el siguiente documento de la Gaceta del Gobierno del 3 de Abril de 1809.

Para una mayor y mejor comprensión, la presentación del documento se ha retocado, sin que ello altere el contenido del mismo.

Evidentemente tras leer este relato corroborado por la gaceta del Gobierno, equivalente al B.O.E. actual, cabe hacerse algunas preguntas, al menos tres parecen de vital importancia.
¿Era Villa del Campo más seguro que Salamanca en aquel 1809?
¿Por qué el Campo y no otra cualquier población del extenso dominio de la Orden?
¿Qué pretendía realmente el Rector con el acto de trasladar la sede del Colegio Militar de Alcántara  a Villa del Campo?
Ardua tarea la de hallar las razones del traslado del citado colegio.
¿Quién podía pensarlo? ¡Un colegio Universitario legalmente establecido en Villa del Campo!
Pocos lugares pueden alardear de ello.
Un broche de oro a cinco años de intenso y satisfactorio trabajo.
                       Un nuevo dato local, atesorado bajo la atenta mirada del pueblo llano y la sublime indiferencia de……………...

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